Un día más de confinamiento
Los días se suceden lentamente uno tras otro durante el confinamiento. Me levanto temprano, hago una rutina de movimientos y enseguida me pongo a escribir. Hay días, como hoy, que no se me ocurre nada que contar, que me parece que no pasa nada nuevo, que me falta imaginación, que dudo de por qué me esfuerzo en hacerlo y sin embargo, me ilusiona de alguna manera poder ser constante y no dejarlo. Y un simple día tranquilo, como cualquier otro, no deja de estar salpicado por pequeños momentos únicos que merecen también ser escritos y rememorados. A eso de las ocho empieza a clarear. Si está un poco despejado, como hoy, las nubes se tiñen de rosa con los primeros rayos de sol y todo el cielo tiene un color pastel que contrasta con las sombras de los árboles y las casas. Ahora me doy cuenta de que lo que me sorprende de la imagen es que no hay luces. En el campo, a eso de las once de la noche se apagan todas las luces de los municipios, la noche es realmente oscura y la salida ...