Noche de insomnio

Desde hace semanas que no duermo bien, hay noches mejores que otras y la de ayer fue particularmente mala. Me había levantado temprano, tuve un día bastante ocupado, tejí mucho, escribí, salimos a dar una vuelta, fui al mercado... pero parece que para mi cuerpo no fue suficiente.
Sabri se acostó sobre las ocho, porque hoy empezaba su nuevo trabajo, y yo me quedé sola en el living pensando en comenzar a relajarme para irme a la cama tranquila. Estuve tejiendo un rato largo, escribí un poco y después apagué todo dispositivo electrónico, para despejar la mente y me acosté en el sillón, bien cómoda, a leer mi libro (voy por Harry Potter 5). Pasadas las diez decidí irme a la cama. No tenía mucho sueño, pero había bostezado un par de veces y estaba relajada. Me puse los tapones en las orejas, nueva técnica para intentar mejorar mi sueño.
Creo que nada más acostarme empezó la pesadilla.
Primero me costó dormirme, di un par de vueltas en la cama, intenté liberar la mente, que no estaba muy ocupada, y por fin, en algún momento me debo haber quedado dormida. En medio de la noche, me desperté. Era antes de las 3, seguro, porque Sabri todavía no se había levantado. Fui al baño, sabiendo que volver a dormirme iba a ser difícil, pero no queriendo pensarlo, para no llamar a la desgracia.  
Tengo algunas técnicas que a veces me funcionan para intentar dormirme. Una es contar para atrás desde 300, otra es contar en francés desde 0, otra es elegir un tema, como nombre de países e ir diciendo el abecedario, una letra para cada país (como en el tuti-fruti). En general voy alternando entre esas tres hasta que me quedo dormida.
Esta noche no funcionaron. El tiempo se empieza a hacer eterno cuando no se puede dormir. Negada a abrir los ojos, o a mirar el reloj, o a levantarme y hacer otras cosa, el tiempo pasa y pasa lentamente y ya no se tiene ninguna idea de cuanto hace que se está así, si son minutos u horas, o solo una fracción de segundo que se hace eterno por la espera.
Sonó el despertador de Sabri. Tres menos cuarto. Si llevaba al menos una hora despierta y me dormí a eso de las diez y media significa que la mejor parte de mi sueño, en la que dormí de verdad, solo había durado unas tres horas. Tres preciosas horas que quizás fueran las únicas que dormiría bien esta noche. Hacía dos días que había escuchado un podcast sobre el insomnio y aconsejaban intentar no pensar en que no estás pudiendo dormirte. ¿Pero cómo se hace eso cuando tenés sueño y tu único deseo es perder la conciencia? No es un insomnio de estar preocupada o estresada, no pienso en miles de cosas, solo cierro los ojos e intento respirar profundo y pruebo mis técnicas y pienso "quiero dormirme, quiero dormirme, quiero dormirme", como una cancioncita de mi cerebro que a esta altura de la noche se le da por convertirse en compositor. Imposible no pensar EN NADA.
Después de que Sabri se levantó me dormí en un sueño leve en el que no estaba segura de estar despierta o dormida, como si soñara que todavía estoy intentando dormirme. Al final escuché que Sabri venía a saludarme, como se lo había pedido. Ella sale de casa a las tres y media. Mi despertador estaba puesto a las seis. Me quedaban dos horas y media para esperar dormir profundo un poco más.
Una vez que ella se fue empezó la peor parte de la noche. Me dormí de nuevo con ese sueño leve, pero ahora no solo soñaba que no podía dormir, soñaba que estaba acostada intentando dormirme y había ruidos en la casa. Al principio todo vibraba, me agarraba de las paredes y estaba segura de que estaba viviendo un terremoto. Pensaba en que me tenía que quedar quieta, en que se lo tenía que contar a Sabri como si fuera un gran acontecimiento de mi día, y después me asustaba y me decía que quizás era grave, que quizás la casa se iba a caer y que tendría que ir a sentarme bajo el marco de la puerta, que es lo que hay que hacer cuando hay un terremoto según las películas (o fue alguien alguna vez a la escuela a explicarnos eso? o lo leí en algún lado? No sé, pero es mi única técnica de supervivencia por si me pasa). Cuando pensé en levantarme me di cuenta (en el sueño, creo) de que en realidad no era un terremoto, que en realidad Aïko estaba rascando la ventana para que le abra y era él el que hacía temblar todo. Ignoro si el gato estaba realmente maullando fuera, puede que si. Apenas me tranquilicé porque no había terremoto sentí ruidos dentro de la casa. Me dije que no podía ser, quién iba a querer entrar a la casa a esa hora? Pero había mucho ruido y abrí los ojos y vi que al parecer había al menos un perro en el living. Me dije que era el perro de la vecina, que por alguna razón Sabri no había cerrado bien la puerta o que había logrado abrir alguna ventana. Me daba mucho miedo levantarme a mirar realmente qué pasaba. Cuando por fin me decidí a hacerlo, me desperté. Entumecida y agitada, transpirando de terror.
Me tomó unos minutos tranquilizarme y volver a relajarme y entonces creo que si, que por fin me dormí en serio, soñando sueños revueltos y sin sentido, pero que al menos no me daban tanto miedo.
El despertador sonó a las seis y me pareció una tortura. Me quedé un rato más acostada. "¿Por qué levantarme si dormí tan mal toda la noche? No tengo ninguna obligación de hacerlo, puedo dormir un poco más, descansar por fin". En mi experiencia, las primeras horas de la mañana después de una noche de insomnio, uno puede realmente dormirse en un sueño profundo y reparador.
Pero no sabía a qué hora me despertaría. No podía correr el riesgo de dormir demasiado en la mañana, corría el riego de que a la noche todo el ciclo volviera a comenzar. Tengo que mantenerme firme en levantarme temprano, como si fuera a trabajar, así quizás, si acorto las horas que duermo, logre un sueño más profundo.
Junté toda mi fuerza de voluntad y me levanté. Eran las seis y media y todavía estaba oscuro y no había amanecido, pero al menos podía decir que mi noche larga y tortuosa había terminado.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Le pays fait son jardin

Malena

Es primavera