Reflexiones de año nuevo...
Un año nuevo que comienza y que quizás me dé la inspiración para pasar más por acá, todo es posible...
Aunque tenía la intención de que mi invierno fuera hiper productivo a nivel de escritura por este y otros medios, la verdad es que ya estamos casi a la mitad y la inspiración sigue en niveles más bien bajos.
Aunque me parezca que soy una vaga que sucumbió de nuevo a las tentadoras garras de Harry Potter (ya voy por el nº 4 en dos semanas... otra vez) y pensar en mi cómoda situación me hace sentirme culpable por toda la gente de este mundo que se desloma trabajando, la verdad es que no puedo decir que no hago NADA.
Al final, este invierno tranquilo lo disfruto, lo vivo de manera relajada y familiar, sabiendo desde ya que el verano va a ser movidito.
La panadería abrió sus puertas oficialmente el 8 de enero y la pueden ver acá (en francés, por supuesto). Me gustaría poder hacer probar a todos ustedes, familia y amigos, el pan que Sabri está logrando sacar. Yo no soy objetiva, pero para mí es el mejor pan del mundo... con mucha humedad y sabor, una buena corteza y una pinta de libro. Y además alimenta. Podemos decir que constituye más del 50% de nuestros almuerzos/cenas y nos hace sentir llenas de energía.
Claramente, no podemos convencer a todo el mundo que es de los mejores panes que pueden comer, porque sobre gustos no hay nada escrito, y hacerse un lugar entre muchos otros panes es lo más difícil de todo el proyecto (ya lo sabíamos). Ya tenemos el taller y Sabri divide su tiempo (laboral) entre hacer pan y buscar clientes. Y claro, esa parte del trabajo es la más estresante.
Lanzar un proyecto como este es muy satisfactorio, ofrecer un producto en cuya calidad confiamos plenamente mantiene nuestras esperanzas, pero la incertidumbre de si va a funcionar a nivel financiero es la más complicada.
Sabri se dedica 100% a ello (junto con una oferta de masajes, que también está en sus inicios). La felicidad de haber llegado a esta etapa y de lanzar el proyecto se mezclan con la dureza de los inicios de un emprendimiento.
Yo trabajo tres mañanas por semana en la cosecha de los champiñones y recibo una complemento de sueldo del estado francés bastante por debajo del salario mínimo.
Por ahora llegamos muy justas y durante el invierno tenemos que completar con ahorros. Es enorme la cantidad de gastos que se junta al final del año, la verdad que no hace esperar diciembre con muchas ganas, menos aún cuando las navidades se juntas con el coronavirus. Seguro de los autos (un auto por persona, quién me hubiera dicho...), combustible para la calefacción y alquiler no los pudimos pagar con nuestros ingresos... eso es frustrante.
Pero, porque siempre hay un pero...
Elegimos esta situación... parafraseando a Dumbledore (mi nivel citativo es superable): "son nuestras elecciones los que demuestran quienes somos realmente..."
Las dos sabemos que podríamos haber elegido vivir en una ciudad, conseguir un trabajo a tiempo completo, elegir una casa más chica sin jardín, no tener perro y gato o comer de los descuentos del super... En su lugar no hacemos grandes viajes, no salimos a comer ni nos compramos ropa, pero nos hicimos regalos de navidad, compramos juguetes para la perra y aunque la lana es cara, tejer es un pasatiempo que mantiene mis nervios controlados.
Gracias a estas decisiones, la mayoría del tiempo nos sentimos muy bien con nosotras mismas y muy felices.
Este invierno puedo caminar una hora por día y dedicar tiempo a la educación de la perrita, duermo mínimo unas ocho horas con el lujo de una buena siesta después de comer, me siento descansada, comemos poco, pero rico, leo mucho (o releo...), escucho podcast mientras tejo, voy al club con Yaku (este sábado tuvimos nuestra primera clase de agility), y en el medio dedico un poco de tiempo a la huerta, y a intentar de decidir qué es lo que quiero para el futuro.
Por supuesto, sigo haciendo trámites para poder quedarme en Francia, tuve días enteros de formación y tuve que ir al dentista, buscar médicos que me hagan certificados y conseguir un banco francés. El carnet de conducir todavía está en curso... Mi jefe es un colgado que me paga con 10 días de retraso, pero es buena onda y tengo bastante flexibilidad (para ir a las formaciones y al dentista por ejemplo).
El virus nos afecta poco, porque no tenemos que ver cada día a incontables personas, y aunque a veces es un poco solitario, de a poco nos vamos haciendo un lugar en la comunidad del pueblo y puedo decir que este año conocí a mucha más gente que el anterior: la familia de la granja donde trabajo en el verano, Flore la vecina y Rolande y Serge, los vecinos de en frente. Maïko, Aurelian y Miya de la panadería y Charles y Circé, la única pareja joven y sin hijos (por ahora) de varios kilómetros a la redonda, con la que conectamos súper bien. La panadería también nos pone en contacto con gente nueva y ayer fuimos a comer a lo de unos vecinos super simpáticos, Marie y Jimmy.
En 2020 también vencí mi incomodidad a las video llamadas y hablé varias veces con la familia y amigos de Argentina, lo que me hace sentir mucho más conectada.
La elección de trabajar menos me va a permitir también viajar a Argentina en febrero, sin la carga de regalos que me hubiera gustado, pero con un poco menos de culpa por hacer ese viaje en avión por unos pocos días. La alegría de poder ver a toda la gente querida (y al sol) me pone contenta aunque sepa que el tema del virus puede complicar un poco las cosas.
Este 2021 que empezó con desempleo y bastante incertidumbre se terminó con un poco más de estabilidad, sin mucho dinero, pero con salud y amor, dos de tres, creo que el balance es más que positivo.
Esta publicación resultó en un montón de cosas mezcladas, un pequeño resumen de nuestro día a día, situación financiera y año nuevo. Al final no sé ni qué título ponerle, pero si me pongo a editarla lo voy a dejar en la nada y se va a sumar a los muchos borradores guardados de este blog.
La cierro con mi deseo de año nuevo, que todo el mundo pueda tomar las decisiones que más se ajusten a su manera de ser feliz...
ah, y para mezclar un poco más las cosas, que el tema de la vacunación no sea otra excusa para sembrar el odio y la violencia (eso me preocupa más que lo de llegar a fin de mes... y estoy vacunada...)
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