Sentirse en forma después de los 30

En otra publicación comenté que me había propuesto correr 30 minutos seguidos antes de volver a trabajar y la semana pasada lo logré!

Si algo me dejó el 2022 es una reconciliación con mi cuerpo que no tenía desde los diez u once años, cuando una vez gané en las pruebas de velocidad de mi colegio. Eran las clasificatorias para los bonaerenses, y obvio no pasé de las intercolegiales, pero el recuerdo me hace pensar en lo que me gustaba correr.

Correr, jugar con cualquier pelota y trepar árboles y pasamanos.

Luego vino la adolescencia y la des-conexión total con mi cuerpo. Estoy segura que la mayoría sabe de lo que hablo… No es que tuviera grandes complejos, solo que casi sin darme cuenta me encontré con pedazos de grasa que antes no estaban ahí y un cuerpo pesado y menos fácil de mover.

Sumado a una sensación de aislamiento porque nunca entendí bien esa necesidad adolescente de segmentarse en banditas y de hablar de amores posibles e imposibles (esto ya lo resolví hace algunos años), mi adolescencia es una nebulosa de bebés sucesivos, vicisitudes de familia numerosa, intentar comprender y hacerme un lugar entre mis pares, pero sobre todo libros, muchos libros leídos y releídos. Y enciclopedias, y páginas de Encarta, canciones pop y series de televisión. Movimiento, poco.

En el colegio estaban las clases de educación física, donde lo peor para mí era la resistencia y la musculatura, detestaba que nos mandaran a dar vueltas alrededor de la cancha de fútbol y hacer abdominales era una tortura.

Excepto las clases donde hacíamos cestoball y aprovechaba mi puntería en el aro, no me sentía particularmente rápida o resistente.

El único deporte que me acuerdo de haber intentado en esa época, fuera del colegio, fue el básquet, que me divertía, pero que de nuevo, estaba rodeado de toda una etapa de socialización y de coqueteo juvenil que me desconcertaba y me daba una fiaca tremenda. Yo iba sobre todo para jugar al básquet.

Todo esto hizo que los 18 años me encontraran como una masa un poco fofa que solo sabía andar en bici, la única actividad física que tuve que mantener de manera obligada, para ir al colegio.

Cuestión que pasaron dos cosas: empecé la universidad, y tener que empezar a caminar todos los días para tomar el colectivo (cinco cuadras!!!!), y Malena.

Mi sueño desde chiquita era tener un perro para pasearlo, no sé por qué, no sé de donde me venía esta idea, seguro de la tele y de algún libro, porque cualquier mercedino sabrá que allá un perro que lo sacan a pasear era una especie exótica, sobre todo hace más de 10 años.

Pero además de mi idea preconcebida, internet empezaba a ganar terreno en mis lecturas en esa época, y había leído que a un perro hay que sacarlo a pasear todos los días y punto.

Y ahí empecé a caminar.

Primero unas cuadras, después más y más, hasta que casi cada día me hacía unas caminatas de alrededor de una hora.

Porque lo bueno (o malo) del perro, es que se acostumbra a los paseos y que es la cosa que lo hace más feliz en la vida, sobre todo cuando es un cachorro lleno de energía. Eso ayuda a que haya pocas excusas que te hagan no salir.

Después vinier

on los años de dejar la universidad, de que qué hago de mi vida, de empezar la tecnicatura, que en paralelo fueron años de nacimiento de una consciencia ecológica, de descubrir el vegetarianismo, de perder un poco de peso.

Luego empezar trabajos diversos, descubrir que me encantaban aquellos en los que podía moverme y después empezaron los viajes, la natación, la bici, el baile… 

En algún momento me di cuenta que ya no releía tantos libros. Y en algún otro, empecé a entender las relaciones sociales o cómo se relacionaba la gente, o quizás solo dejo de importarme no entender demasiado.

Antes de viajar a Francia por primera vez, ya me sentía bastante en forma.

Y llegó el confinamiento, la falta de trabajo y de movimiento. El tener que parar un poco y reflexionar.

Y luego el trabajo en la granja y ahí me dí cuenta que creía que estaba en forma, pero que una cosa en poder caminar una o dos horas que caminar casi ocho y tener que levantar cosas pesadas, trabajar agachada en el suelo, y mantener el ritmo durante seis meses o más...

La primera temporada me dejó un poco rota.

Y fue ahí que empezamos con Sabri una rutina muscular, cuatro veces por semana, para reforzar todo el cuerpo. Y que llegó Yaku y volvieron las caminatas obligadas todos los días.

Y magia. Al año siguiente, en el campo, sentía que todo era mucho más fácil, que me costaba menos esfuerzo.

Cuando tenemos un trabajo muy físico y exigente podemos llegar a pensar que estamos bien y que es suficiente, pero no nos damos cuenta que reforzando ciertos músculos todo puede volverse más fácil. 

Ojo, no digo que haya que matarse, y la verdad que aunque puedo soportar una temporada en el campo sin lesionarme, no quiere decir que al final no esté al límite con mis reservas de energía y que me duela un poco todo el cuerpo.

En fin, en 2022 vino el fortalecimiento muscular.

Pero me faltaba el último desafío. 

En las vacaciones en la montaña, en noviembre, donde caminamos un montón, me subí a los árboles y me divertí como una nena, fui consciente de mi condición de hija de la llanura. Como mi nuevo amor es la montaña y quiero poder caminar en una pendiente sin sentir que se me van a escapar los pulmones por la boca, me puse el desafío de empezar a correr.

No me sentía muy positiva, porque no era la primera vez que lo intentaba y en mi cabeza volvían a aparecer los esfuerzos inhumanos alrededor de la cancha de fútbol en el colegio.

Pero no contaba con que en general estaba ya en buena forma y que eso lo hizo más fácil.

Salir a correr en invierno en Bretaña no es lo más atractivo del mundo (entiéndase: frío, lluvia, humedad y horas de luz limitadas…) pero logré romper todas las resistencias y salir 3 días a la semana, durante dos meses. (Busqué “empezar a correr” en google y seguí el primer plan que me apareció, ÉSTE)

Próximo objetivo: llegar a correr 5 km en esos 30 minutos (por ahora estoy en 4km) y poder correr una vez por semana cuando empiece a trabajar (esto va a ser lo más difícil, en otra les cuento cómo me va).

Pero lo de sentirse en forma no viene solo del movimiento, sino también de la alimentación, pero eso lo dejo para otro capítulo, porque se me está haciendo largo.

En resumen, mis conclusiones de persona normalita, que no se convirtió en modelo, que empieza a aceptar que los flotadores la van a acompañar toda la vida y que a veces le duele la rodilla, pero que se siente con mucha energía para hacer cosas:

  • Camina todo lo que puedas, sino sabes cómo hacer, conseguite un perro.
  • Seguí una rutina de ejercicios de fuerza. Aunque sea 15 minutos por día. Nosotras seguimos más o menos ÉSTA
  • Encontrá algún deporte o actividad, que puedas hacer con otros, y sobre todo, que te divierta. Sino sabés cómo hacer, hay muchos deportes con perro.
  • Constancia en esas dos. Lo demás viene solo, porque a medida que te hacés más fuerte y resistente te dan más ganas de mejorar o de hacer otras cosas.
  • Usa la bici lo más que puedas y sentite afortunada. Es de las cosas que más extraño de vivir en una ciudad.
  • Aprendé a bailar. Aunque seas un poco patadura como yo, todo es mejorable (Peumayen, te extraño)
  • Conseguite un trabajo que te obligue a moverte. Lo malo es que los trabajos que te obligan a moverte son los peores pagados pero al menos te hacen sentir bien, así que me parece una buena opción, sobre todo si tenés un trabajo mal pagado en el que no podés moverte.

 Hasta acá toda la sabiduría en el tema que pude acumular a lo largo de 30 años y que surgió de una noche en vela por haber tomado mate una mañana en la que me desperté con sueño, por haber dormido mal, por haber comido mucha azúcar (unaseriedeeventosdesafortunados, pero el placer del mate y de las tres porciones de torta no me los quita nadie).

Supongo que simplemente estoy contenta de saber que todavía puedo correr.  

*es broma lo del perro, cualquier persona que te acompañe también puede servir, depende de cuanto te guste hablar. Aunque podés hablar con tu perro, como Sabri, pero no esperes que te responda. :P

 

Fotito de esta mañana, con mi compi de carrera. La escarcha acababa de fundirse...💦⛅🧊


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