Copa del mundo
Pregunté en el BistroLab (desde donde escribo estas líneas), si transmitían la final y la respuesta fue un: "ah no, no hacemos esas cosas acá".
Les recuerdo que el BistroLab es un bar asociativo, con un objetivo social, donde promover actividades culturales, un lugar para la comunidad, para el pueblo (o esa es la idea).
Pero en el BistroLab no se transmite el fútbol.
En Argentina el fútbol es para todos, en Francia, es un casi un deporte más, o sobre todo, no es un deporte de izquierda.
Y no sé si allá saben que hay gente que dijo que iba a boicotear el mundial.
La historia de siempre con el fútbol...
Que es increíble la guita que mueven, que la gente tiene la cabeza lavada, que el mundial es un atentado ecológico, que se usó mano de obra en condiciones casi esclavas, que qué van a hacer después con esos estadios enormes...
Yo me reía para mis adentro, porque imaginaba lo que dirían los argentinos si les dijeran de hacer un boicot (andapallá, probablemente).
Tan difícil como explicar la pasión Argentina por el fútbol a los franceses es explicar a los argentinos que solo ellos viven así la copa.
Bueno, es cierto que cuando Francia se iba acercando a la final muchos se mordieron la lengua y dijeron que si, que le idea del boicot estaba bien, pero que mirar los partidos también.
A mí el mundial me agarró en diciembre, con frio y con un poco de añoranza de la familia. Pensar en la selección y mirar un partido se me presentó como una "magdalena de Proust" o como una "comfort food".
No tenemos expresión en español para estas frases que en general están relacionadas más con la comida y los olores, pero que para mi son un poco también el mundial.
Una sensación de melancolía, de seguridad, de recuerdos de infancia y de familia.
Empecé a mirar los partidos y contar a mi alrededor que en Argentina pueden plantearse declarar feriado un día que juega la selección, que miramos los partidos en la escuela, que los huevos kinder traen pinturitas para la cara, que a mi mamá le ponían un televisor en la oficina y que hay que tener mucho valor para ir a un centro comercial de compras a la hora de un partido y soportar la cara de los empleados (me pasó).
Puedo hablar de recuerdos concretos, porque yo LA pasión por el fútbol nunca la sentí, y la única vez que lloré fue en el mundial 98 y no entendía muy bien porqué era tan importante, pero mi mamá gritaba y lloraba y yo también.
Pero la distancia hace cosas raras y estos partidos los disfruté con el corazón en un puño por la posibilidad de que la Argentina perdiera.
Con Sabri estuvimos de acuerdo que hacía tiempo no sentíamos esa adrenalina y esa emoción y que ese era el sentimiento de todo un país en ese momento.
El primer partido que miramos no lo confesé a mi familia hasta que ya había terminado, por miedo a que si perdíamos me echaran la culpa (también intenté explicar esto, pero creo que no me entendieron)
A cada nuevo partido ganado pensaba en lo contentos que estarían todos en casa, aunque subestimé un poco la algarabía.
Al final la Argentina ganó y creo que lo merecía, no sólo porque jugó mejor, sino porque no hay ningún país en el mundo al que pudiera hacer más feliz ese resultado.
Y volviendo al BistroLab, es gracioso, porque aunque "no hacen cosas como esas", y no transmiten el fútbol, en la pared donde están colgados los ídolos de los voluntarios que dan una mano en las actividades, Messi tiene su lugar.
* "coupe du monde" (copa del mundo), es como dicen al mundial en Francia.
Descargo: Entiéndase que hago una generalización, que entiendo que no todo el mundo (argentinos y franceses) entra dentro, que hablo desde mi punto de vista y desde mi burbuja francesa un poco/bastante sesgada y que cada uno vive las cosas como se le da la gana.
ACTUALIZACIÓN interesante... Maca, mi hermana, leyó la publicación y me dijo que ella se acordaba también del mundial en el que mi mamá lloraba, pero que ella estaba convencida de que era porque habían expulsado a Maradona. Y la verdad, que yo también estaba convencida de lo mismo. Pasa que cuando lo busqué y vi que ese partido era del mundial 94 me dije que no podía ser, porque yo solo tendría 3 años (y mi hermana 2!) y el recuerdo está demasiado claro. Pensé que mi memoria me engañaba y que se acordaba de un recuerdo que en realidad no era mio, que lo habría construido a partir del de otros. Además, en el mundial del 98 también perdimos con varios jugadores expulsados.
Creo que los dos recuerdos se entrelazan de alguna manera misteriosa, aunque ahora estoy casi segura de haber visto el mundial de Maradona, y que sólo tenía 3 años.

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