El árbol de los helados

Hace ya más de dos meses que empecé a trabajar con Jean Jacques en "L'arbre aux sorbets".

Para nosotros el helado es de crema o al agua, en francés el de crema es "glace" y el de agua, "sorbet". Y en "el árbol de los helados" se fabrica con la fruta que se produce en la granja. 

Es un establecimiento pequeño, de no más de dos hectáreas, en el que se producen frutillas, ruibarbo, melón, frambuesas, grosellas, casis, mora (pero no la mora de árbol como la que conocemos en Argentina), flores de saúco, manzanas, peras y seguramente alguna otra cosa más.

La producción tan variada en tan poco espacio quiere decir que no hay gran cantidad de cada cosa, pero es la necesaria para vender un poco en fresco y transformar el resto para hacer los helados. 

Esto quiere decir, que al igual que la producción, mi trabajo resulta increíblemente variado y ningún día de la semana se parece al anterior, suelo cambiar de tarea antes de aburrirme demasiado. Al principio era la única empleada, aunque en mayo Erwan llegó como refuerzo de medio tiempo para la cosecha, sumado a la familia de JJ*, que lo ayuda mucho en su joven proyecto.

Cortar el pasto en el monte frutal, mi trabajo cada dos semanas


Mi amiga inseparable, la palita para desherbar, junto con el enemigo nº1 del campesino francés... el cardo.

Cuando empecé, en abril, hicimos mucho mantenimiento del monte frutal, limpiando espontáneas, cortando el pasto y renovando el mulch. También plantamos las frutillas de verano, y pusimos los arcos y el plástico transparente sobre las de primavera. 

A principios de mayo, tuvimos que colocar el túnel grande para los melones y hacer el trasplante de los plantines. Dos días los pasamos cortando un gran pino y moviendo la leña para almacenarla. Y pude hacer mis primeros intentos de manejar el tractor. 

A mediados de mayo las frutillas de primavera empezaron a producir, más tarde de lo esperado, ya que hizo muchísimo frio en el principio de la estación, pero las plantas se recuperaron y nos tuvieron agachados cosechando todos los lunes y jueves durante cuatro semanas. El récord fue de 150 kg en un solo día! 

Frutillas empezando a madurar

Las colmenitas del campo. Si, el apicultor se traslada por 5 colmenas.

 

En el medio también tuvimos que poner trampas para la drosophila, clarear los frutos de los manzanos, seguir cortando el pasto, regar tres veces por semanas, abrir y cerrar túneles de frutillas, limpiar flores y estolones de las frutillas de verano, entre otros. 

Sumado a esto, está la producción de "sorbets". JJ hace la receta el martes por la tarde, mientras yo pongo las etiquetas en las tapas de los potes de helado, según la cantidad y el sabor de la semana. Los miércoles por la mañana hacemos la "mise en pot", el envasado a mano, lo que me recuerdo cada vez al envasado de miel en la apícola. Ver entrar en la máquina una pasta semi-líquida y salir un precioso y tentador helado es todo un descubrimiento para mí, nunca me habría imaginado que trabajaría en una heladería. 

Una vez terminado el envasado y todo el helado guardado en la cámara tenemos el derecho de sacarnos los barbijos y terminar de limpiar la máquina a cucharadas. Uno de mis momentos favoritos de la semana! Ese mismo día, de postre, comemos el helado que acabamos de hacer. Luego queda limpiar todo el taller y estar listos para las 2 de la tarde, cuando la gente que viene para la "cosecha libre" empieza a llegar. 

En general soy yo la que me quedo atendiendo, mientras hago otras cosas alrededor y JJ recupera trabajo atrasado. Es uno de los momentos relajados de la semana (junto con el etiquetado) que además me permite practicar mi francés. Este año dejamos seis filas de frutillas de verano de segundo año para los clientes que vienen a cosechar. El tiempo es agradable,las plantas están cargadas de frutas enormes, y la gente está feliz de pasar unos minutos al aire libre y cosechar su propia fruta. A cada uno le damos también un pote para que pongan las frutas lastimadas o podridas, y como así nos ayudan con la limpieza, les hacemos una reducción en el precio final de la compra. Hay unos nenes que vienen todos los miércoles y cosechan casi tantas podridas como buenas, "así es más barato". Otro señor viene también cada semana y cosecha 2Kg  (y hace lo mismo desde hace tres años). En poco tiempo terminás reconociendo los recipientes y a la gente que los lleva.

Gente feliz cosechando sus frutillas


En el campo, cosechar tu propio kilo te sale 6 euros, cuando el precio en los negocios o mercados es de más de 20, así que resulta realmente ventajoso y puede llegar a venir gente de varios kilómetros, que aprovecha el paseo y que puede además comprar sorbets de fruta fresca y orgánica al precio de productor. 

Cada miércoles por la tarde, cuando termino mi horario y si veo que quedan muchas, cosecho mi tupper del almuerzo (más de un kilo y medio), para inmensa alegría de Sabri, que enseguida las limpia y las pone en sacos en el congelador. Sumadas a las que traigo los días de cosecha (siempre sobran), hace un mes que nuestro desayuno es un licuado de frutillas y banana.

 

Mi cosecha de los miércoles


Cuando empezaron los días de calor el trabajo se hizo más duro, hubo días en los que entramos más temprano y se me desordenaron un poco las horas de sueño. Mi cuerpo (y sobre todo mis rodillas!!) comenzo a sentir el esfuerzo de estar agachada más de cuatro horas por día y entré en ese maravilloso estado físico en el que se puede comer tanto como se quiera sin nunca llenarse. 

Y como a pesar de la maravillosa semana francesa de 35 hs, que me deja varios fines de semana de tres días, me estaba costando llegar a recuperarme (paso el resto de mi tiempo libre en la huerta de casa) decidimos tomarnos esta semana de vacaciones. Nos vamos con Sabri a la Creuse, a dormir en el auto, bañarnos en el lago, caminar, leer y dormir.

A la vuelta me espera la mitad de la temporada, la cosecha de los frutos rojos y la segunda tanda de frutillas. Sumado a todas las cosas que aún me quedan por aprender de la producción de frutales.

El pronóstico para el verano es de muchísimo calor pero me quedo tranquila, JJ me deja comer tanto helado como quiera!

Y encima compro helado para traer a casa... estoy rompiendo un récord personal de consumo.


*JJ (diminutivo de Jean Jacques), se pronuncia "Yiyi", pero de una manera increíblemente difícil de reproducir para un argentino. La "jota" francesa es tan complicada para nosotros como la "jota" española para los franceses.


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