La vie est belle
Estos días soy feliz. A veces no soy feliz todo el tiempo, a veces me fijo más en lo que aún no tengo, hay días del mes que son un poco frustrantes o que me siento triste por razones que otros días no me mueven un pelo.
Pero hay muchos días en los que soy feliz y me doy cuenta y quisiera dejarlo escrito y grabarlo en mi mente para nunca olvidarlo. Cuando me siento así, tengo una conciencia completa de la sencillez y la plenitud de cada momento. Por ejemplo esta mañana no sonó el despertador, y nos despertó el gato que ya estaba ansioso por comer o salir (no le gusta cuando dormimos más de lo acostumbrado). Se sienta sobre mi estómago y me mira, y aunque la sensación es desagradable, me encanta que lo haga así que no me muevo. Al momento de salir a trabajar, las gallinas estaban justo en el portón de la calle. Tuve que arrearlas con mis brazos abiertos para que se alejaran. Me sentí una pastora. Al ver tal complicación, Sabri salió de casa para ayudarme y se puso ella a empujar a las gallinas un poco agachada y diciendo "ale,ale!". Fue en ese preciso momento, mientras la miraba y sonreía, que la sentí, la felicidad plena total y consciente, que me hace pensar que no importa lo que sea del mundo y de mí en un futuro, siempre tendré el recuerdo de ese momento.
Tengo muchísimos recuerdos como ese en mi vida, que cuando los evoco me dan una sensación de ternura, alegría y melancolía (depende del momento del mes...). Muchísimos son de mi infancia o la de mis hermanes, pero cuando veo que la vida pasa y que se siguen acumulando me siento afortunada y, de nuevo, aún más feliz.
De hecho, este día en general fue precioso. En el trabajo empezamos envasando helado de frutilla, mi jefe es súper copado y transparente, me hace sentir que somos un equipo y está genial, había una chica súper simpática que vino a ayudarnos para conocer sobre la producción de helados. Hablamos de cosas interesante, comimos fuera con un sol intermitente, luego trabajé un poco en el campo y usé por primera vez una desmalezadora (solo unos minutos de prueba).
Volví a casa en el auto con las ventanas abiertas y cantando a los gritos mi lista de música en español de los 2000, comí con Sabri, quinoa con verduras riquísimas, hablamos sobre nuestro día, y luego estuve más de una hora en la huerta desmalezando y repicando albahacas y apio. La huerta está preciosa, la bomba funciona a la perfección y a Sabri le encanta regar. Las gallinas pusieron tres huevos más y ya estoy planeando un flan para el finde. Luego de algunas días observándolas hoy bautizamos a un par, quizás haga una presentación oficial uno de estos días. Ahora escribo esto mientras espero que sea la hora en que entran al gallinero, pasadas las 9 y media, cuando se termina de ir la luz del sol (si, estos días termina de oscurecer poco antes de las diez...).
Después solo queda ir a la cama calentita porque Sabri ya está acostada, entrelazar mis piernas con las de ella y ponerme a leer de manera compulsiva la serie de BDs que nos tiene adictas estos días, "L'arabe du futur" de Riad Sattouf.
En fin, "la vie est belle", como dice Kim, nuestra amiga de la granja, con su acento estadounidense. Y tiene razón.
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| Manzanos en flor, ah la primavera... |





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