Vacaciones en el Morvan y el Jura - Parte 6: Últimos días
Hicimos el tour de las cascadas del Erizo y subimos al Pico del Águila, caminamos entre bosques húmedos de coníferas, bordeando arroyos y laderas de montaña. Cuanto más alto y escondido el curso de agua, más hermoso, más transparente-turquesa, más frio y más difícil para bañarse. No me reprimí, en cada uno de los lugares me di un chapuzón, incluso en la cascada favorita de Sabri, escondida en la montaña, alta, majestuosa e increíblemente hermosa.
Los pueblos en esos lugares son como de cuento, con sus casitas de piedras, sus hornos comunales para hacer pan y sus fuentes de agua pura de montaña, de la que podés servirte y recargar tu botella cuando vas viajando.
Hicimos cada día una caminata de unas dos o tres horas, en lugares diferentes. Cuando conocimos a Ludo, nos recomendó hacer la cima de la Dole y del Reculet, caminatas largas y con mucho desnivel, más exigentes y que nos propusimos intentar antes de terminar nuestro viaje.
Probamos hacer "la Dole" pero fue un fracaso. En el punto de partida estaban haciendo trabajos con máquinas y camiones y fue imposible encontrar el lugar. Dando vueltas en el auto, pensando qué hacer, terminamos cruzando casi sin querer la frontera con Suiza, que ninguna de las dos conocía, y decidimos dar un paseo por ahí. Es loco como nada más cruzar una línea imaginaria ya sentís que estás es un lugar con diferentes costumbres y normas de convivencia. Los carteles de las caminatas eran distintos y no logramos entenderlos. Cuando nos adentramos más en la ruta hacia el pueblo más cercano pudimos maravillarnos con la vista de los picos nevados. Llegamos a Saint-Cergue, y después de conseguir un mapa y orientación, empezamos una caminata subiendo por la montaña. La guía nos había dicho que desde el punto más alto podríamos tener una vista del Lac Léman. Yo no entendía mucho, decía que sí a todo y pensaba que seguro, la vista sería súper linda.
No tenía ninguna idea de en dónde estábamos ubicadas exactamente, no conocía las dimensiones de ese famoso lago ni que es el más grandes de Europa occidental.
Empezamos a subir poco a poco, sin demasiado desnivel y después de dos horas de caminata (en la que nos perdimos un poco) Sabri me señaló emocionada la vista que teníamos a la espalda. Vi las montañas nevadas, como las venía viendo desde antes, aunque más grandes aún, pero después de caminar un poco más, cuando volví a mirar y a enfocar la vista me di cuenta de que la masa oscura que había debajo no eran árboles, ni nubes, ni sombras. Era el lago, rodeado de pequeñas casitas y con las montañas de fondo, inmenso, más grande y más oscuro que cualquier masa de agua que haya visto antes. No podía dejar de mirarlo, fascinada y con vértigo a la vez, como cuando miro los mares y océanos en el google maps. Arriba de todo la vista era realmente increíble y nos enteramos que el gran pico nevado era el Mont Blanc, el más alto de los Alpes, imponente y majestuoso.
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| Campos suizos |
Después tuve que mirar varias veces el mapa grande para entender como estaba exactamente situado todo, porque nosotras veníamos de Francia y el Mont Blanc está también en el lado francés y resulta que Suiza está en el medio como en un sanguchito.
Tener que bajar es difícil cuando se está frente a una vista como esa, pero había que volver así que seguimos nuestro camino entre los campos de vacas suizas en los que muchas veces hay que pedir permiso a los animales para poder avanzar por el sendero.
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| Las fotos no hacen justicia, pero acá se puede ver el lago, al centro a la izquierda, y la punta del Mont Blanc está camuflada entre las nubes, hacia la derecha de la imagen. |
Para mi alegría, no sería la última vez que veía el gran lago y la montaña nevada. Pocos días después nos decidimos a intentar la cima del Reculet, un pico de 1719 m de altura. Llegar hasta el inicio de la caminata implicaba manejar bastante para adentrarse en el valle de la Valserine, largo y bastante estrecho entre dos hileras de montañas del Alto Jura. De hecho, dejábamos el departamento administrativo del Jura para pasar al de l'Ain. Había muy pocos pueblos perdidos por esa zona, y el camino fue largo para llegar a un último estacionamiento muy alto y desolado, en el que pasamos la noche.
Empezamos la caminata temprano en la mañana. El sendero, que se adentraba en el bosque, era empinado. A medida que avanzábamos la vegetación se hacía más baja y más abierta, hasta que llegamos a un punto en que veíamos la cima, nuestro destino, y solo había pasturas de montaña y construcciones de piedra para los pastores y las vacas. A nuestras espaldas teníamos el arbolado valle de la Valserine, por donde habíamos venido, y al llegar a la cresta de la pendiente pudimos por fin mirar hacia el otro lado y ver nuevamente el enorme Mont Blanc, mucho más cerca que la última vez, junto con el gran lago, más lejano y más al norte, pero igual de impresionante.
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| El destino |
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| La cresta de la montaña |
El espacio entre el Alto Jura y los Alpes, la "Haute-Savoie" es un valle
extenso con pueblos y pasturas, veíamos un río que resultó ser el Rhone
(Ródano) que nace mucho más alto en los Alpes suizos, desemboca en el
Léman y vuelve a salir en Ginevra para cruzar Francia hasta el
Mediterráneo.
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| Entre el Reculet y los Alpes... |
Salimos tan temprano que eramos una de las
primeras en llegar. Unos minutos después empezamos a ver muchos
caminantes que venían de los múltiples senderos posibles, del lado
francés o del suizo. Después de un descanso y unas fotos, el frio que
hacía nos empujaba a movernos y aunque veíamos la posibilidad de seguir
camino por la cresta de la cadena montañosa, nos decidimos a bajar y dar
por finalizado nuestro objetivo. Nos llevó en total unas 4 horas, la
bajada fue mucho más liviana por supuesto.
Fue el último gran paseo que hicimos, los siguientes dos días nos lo pasamos frente a Étival, leyendo y bañándonos. Terminé mi libro, Sabri el suyo y ya solo nos quedaba volver a casa y prepararnos para el día M (de Matrimonio) que sería en 10 días.
Reflexión final: Termino por fin ésta que al final es mi primera crónica de viajes. Dudo mucho de la estructura elegida, de mi redacción, de la cantidad de fotos que a veces me parece excesiva, ¡pero cómo describo con palabras lo que ni siquiera las imágenes alcanzan a representar! Tengo mucho que aprender aún para poder hacerlo, aunque sea de manera aproximada.
No es fácil elegir qué contar y aunque más hubiera sido relleno, me parece que me quedó tanto por describir... Siento que me faltó sacar fotos, no tengo ninguna de la Abadía del lago de la Abadía, y eso que la construcción formaba parte del lugar. Ninguna foto de las casas que veíamos todo el tiempo al pasar, con sus paredes de metal tan curiosas, ni de las queserías, ni de las vacas cuyo cencerros eran la música de fondo constante en casi cualquier lugar.
Cada tanto nos preguntamos qué lugar elegiremos para irnos de vacaciones este año y aunque nos encantaría visitar y descubrir nuevas regiones y paisajes, la verdad que si pensamos en el destino ideal, nuestra mente se nos va enseguida hacia el Jura...













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