Conclusiones del desafío de febrero y desafío de marzo: Salir a caminar todos los días

Marzo empezó con mucha más intensidad de la que había pensado. Tuvimos unos días soleados que me hicieron despertar del letargo invernal y me dieron un empujón de energía para estar fuera y hacer muchas cosas. Pasamos muchas horas en el jardín, fui a ayudar a unos amigos en una plantación, visité a mi antigua vecina y me traje bosta de caballo para la huerta, y aunque al final de una semana intensa me sentía agotada físicamente, acepté ir a trabajar dos veces por semana en un establo de caballos de carrera, para ayudar a limpiar los boxes de los animales. Fui el martes y el jueves  y me dejó aniquilada. 

Claramente, el primero que se va a ver afectado por mi falta de tiempo va a ser este blog, pero voy a intentar no desaparecer por demasiado tiempo. 

Vamos ahora al tema que corresponde.

 

Desafío de levantarme a las 5 am - Conclusiones

Todo fueron ventajas en este mes de desafío. Fueron 30 días muy productivos. Gracias a esto, pude publicar 9 veces en este blog, empezar el blog de la huerta con todo el estudio previo que significó (y que sigue...) y tener tiempo para cocinar, hacer cosas de la casa y trabajar en el jardín.

Es curioso notar cómo empezar el día temprano y de manera tan activa hacía que todo el resto de mi día se sintiera productivo. Ver que son las 10 de la mañana, que ya hay un montón hecho y que todavía quedan varias horas por delante es muy motivador.

Mi sensación de energía fue cambiando con el correr de los días. Empecé con mucho entusiasmo y a lo largo del mes fue decayendo a medida que no daba a basto para escribir y publicar y que el aprendizaje del otro blog se hacía más y más complicado. Además, empecé a trabajar en el jardín, mi energía estaba repartida con algo mucho más físico y aunque mis necesidades de sueño eran las mismas (siempre caía rendida a eso de las 9 y media, sino antes), me sentía con un poco más de cansancio general.

Un solo día dormí una siesta, un día que el solcito entraba por la ventana abierta y habíamos pasado la mañana en el jardín. Esa noche me dormí a eso de las 23hs y a la mañana siguiente me sentía un poco más cansada que de costumbre, pero al final terminé recuperando yendo a la cama más temprano. 

Los domingos nos despertamos sin alarmas entre las seis y las siete, lo que significa que no teníamos horas de sueño que recuperar y así teníamos también un domingo lleno de actividades desde temprano, aunque a veces solo fuera quedarse remoloneando y charlando en la cama hasta que abriera la panadería ;)

En todo el mes no tuve problemas para dormir, iba a la cama cuando tenía sueño realmente y dormía casi todas las noches de un tirón. Ni una noche de insomnio o sueños ligeros.

Lo que se vio afectado, por supuesto, fueron las noches de pelis, salvo que planificáramos con anticipación y las viéramos a fin de la tarde. Como todavía está fresco y hace noche temprano no hay mucho problema pero igual vimos muy pocas pelis este mes... También mis momentos de lectura, que en general son antes de irme a dormir, pero como me dormía más temprano, no me quedaba tiempo. De nuevo, bastaría con hacerle lugar en otro momento del día.

Esas horas de la madrugada, sobre todo estos días que aún es de noche, son súper tranquilas y para escribir o leer es casi como quedarse despierto hasta tarde. Y además pudimos disfrutar el canto de los pájaros que parece que sienten que se viene la primavera y hacen conciertos matinales que nos alegran las mañanas. No es lo mismo a lo largo del día, cuando hay más ruido ambiente (incluso en un pueblito chiquito como el nuestro).

Yo creo que eso de que hay gente más "diurna" y otra más "nocturna" es un mito. Claramente que es más fácil quedarse haciendo cosas hasta tarde que tener que levantarse temprano, pero si existe el propósito de cambiarlo no es más (ni menos) que un hábito para establecer. Casi con lo único que es incompatible es con los encuentros sociales nocturnos, sobre todo si tu vida es abundante en ellos. Como la mía nunca fue muy de este tipo, incluso sin virus modernos, no sacrifico mucho con este hábito. 

Y si eventualmente hay que madrugar, como me pasó con el trabajo con los caballos, que tengo que salir de casa a las seis, no altera en nada el ritmo y se soporta mejor el esfuerzo. 

Estoy demasiado contenta con todo esto y aunque es probable que en verano lo adapte un poco, en los meses de invierno es lo más de lo más y pienso guardarlo lo más posible. 


Desafío de marzo: Salir a caminar todos los días. 

Este desafío comenzó el 3 de marzo. Lo pensé muchísimo porque a pesar de que este es un hábito que me gustaría implementar de manera más rigurosa, es difícil encontrar el tiempo y la energía cuando se tienen pasatiempos activos o trabajos físicos. 

Además de los muchos beneficios que tiene esta actividad (y que se pueden encontrar en infinitas páginas de internet), pero mí va más allá del ejercicio físico. Yo me lo tomo con un momento de relajación y reflexión conmigo misma o con Sabri, si salimos juntas. En general, cuando lo hago, la cabeza se me despeja, mi humor mejora y los pensamientos son siempre positivos o alentadores. Suelo caminar mirando el suelo, concentrada en mí misma, sobre todo si ya conozco el camino, aunque donde vivo ahora no me queda otra que pararme cada tanto y contemplar la hermosa vista que se aprecia desde las cimas de las colinas. Hay varios lugares en los que puedo sentarme un rato sobre la hierba y mirar el paisaje. Una buena vista es otra motivación para salir de casa. 

También es una buena manera de explorar los alrededores, aunque ya encontré varios caminos alternativos, todavía me quedan algunos por descubrir por acá y también podría salir con el auto para descubrir los pueblos vecinos. 

El tema es encontrar la motivación para hacerlo en un día cargado. El mejor momento del día para mí es por la mañana o a última hora de la tarde, antes de que se ponga el sol. No me voy a poner demasiado estricta así no me estreso, y los días que trabaje o que haya hecho demasiado esfuerzo me doy el permiso de no salir, pero sino, será todos los días, fin de semana incluido, al menos 30 minutos, idealmente 45, una hora o más si me siento motivada.  

Este desafío no me lo tendría que poner si tuviera un perro. Cuando se tiene uno, sobre todo un cachorro enérgico, salir a dar largas caminatas es casi una obligación. Extraño ese tipo de compañía en los paseos y el ruido rítmico de las patitas sobre el suelo. Adoptar uno está en nuestros planes, pero no por ahora. Quizás todo esto de las caminatas no es más que un entrenamiento para cuando llegue el momento :)

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