Vacaciones en el Morvan y el Jura - Parte 4: ¡Dos semanas sin cocinar!

Lo que no quiere decir tampoco que fueron dos semanas de restaurants ni comida rápida. Bueno, bastante rápida, pero no del Mac, por supuesto. En nuestro estilo gasolero o "low cost" lo principal es que sea local, sencillo y práctico. No tenemos fuego para cocinar y como, para mí, una de las mejores cosas de Francia son los quesos, cuando viajamos aprovechamos para probar los propios de cada región.

Antes de salir miramos en internet dónde y cuando son los mercados de los pueblos y también controlamos en qué ciudades hay una Biocoop o similar, para reabastecernos. En los mercados si podemos, compramos pan, miel, queso, frutas y verduras y el resto, en la Biocoop. 

Lo único malo de ir a estas zonas en estas fechas es que los mercados (que supongo que están más activos durante la temporada alta) tienen menos oferta de productos. En el Morvan fuimos a uno que era diminuto pero que no nos impidió encontrar un Saint-Nectaire delicioso. Además, el vendedor era súper amable, me ofreció probar un "pedacito" antes de decidirme y me dio una porción tan grande que casi valía como desayuno. Ahí estaba yo, a las 8 de la mañana, toda chocha comiendo mi pedazote de queso. En ese mismo pueblo compramos un pan leudado con jugo de manzanas que era una delicia.

La Biocoop es un proyecto cooperativo que ofrece productos orgánicos y locales y que está presente en todo Francia. Digamos que es como una cadena de supermercados cuyo objetivo principal es fomentar la producción y el consumo orgánico y local. Alimentos procesados, frutas, verduras, quesos, pan, cosmética, entre otras cosas. Nosotras hacemos ahí el 90% de las compras que no hacemos en el mercado de productores. Pudiendo ubicar los locales en las vacaciones nos aseguramos de poder viajar respetando dentro de lo posible nuestro modelo de consumo. 

En el Jura no fuimos a un mercado, pero existe lo que se llaman "fruitières" y que son queserías donde se recolecta la leche de los productores de los alrededores (a no más de 25 km), de razas de vacas específicas y con la que se hacen los quesos tradicionales de la zona. En el mismo lugar de producción, en general, hay una tienda donde podés comprar los quesos además de dulces, vinos y demás productos regionales. 

Como verán, nuestro menú de vacaciones es sencillo, aunque delicioso. Empezamos el día con jugo de zanahoria y luego de buscar un lugar para desayunar, nos preparamos un bowl de granola con leche de avena (que se puede guardar en el auto sin problemas). Al mediodía comemos algunas frutas y nueces y una vez terminadas nuestras actividades del día, a eso de las 4, preparamos nuestro almuer-cena, que consiste en una ensalada de verduras (en general zanahoria, zuccini, pepino y tomate), pan y queso de la zona. 

No cocinamos nada, y la falta de un plato caliente se compensa con la ausencia de tiempo invertido en cocinar, la facilidad de limpiar después y la poca basura que generamos.

"Casualmente", en el Jura se producen los quesos favoritos de Sabri, el Comté y el Morbier, también un queso azul típico de la región, el Bleu de Gex y varios quesos de granja de vaca  o de cabra. 

El Jura es también la zona donde se come la tan famosa "fondue de queso" a base de comté rayado, vino blanco y condimentos. Nosotras tuvimos la suerte de conocer a Ludo, un joven del Jura (casado con una argentina!), que estaba solo de vacaciones con su caravana y que una noche nos preparó una fondue tradicional, que consiste en una pasta de queso derretido y caliente en la que mojás pedacitos de pan y que comimos al borde la laguna de Étival. ¡Y a la mañana siguiente me invitó unos mates!

Así fue como nuestra única comida caliente del viaje fue... ¡más queso!

El tema del pan fue un poco más complicado. En la Biocoop conseguimos algunos pero no estaban como nos gustan y no se conservaban bien, así que comimos bastante pan duro durante el viaje. En los pueblos de la montaña era difícil encontrar panaderías. 

Como llevamos nuestra comida en el auto, y aunque está bien protegida, prestamos atención de no dejarlo al sol durante el día y no tuvimos ningún problema de conservación. Quizás hacia el final de viaje todo tenga un ligero perfume a queso y manzanas, pero es parte de la aventura. 

Lo único que extraño un poco es tomar algo caliente por las mañanas, así que para el próximo viaje pienso conseguir un calentador de agua eléctrico que funcione con la batería del coche. Unos matecitos por la mañana van ser la frutilla del postre de las vacaciones perfectas :D


Almuerzo típico

A orillas de Saint-Agnan


Quesos deliciosos, pan no-fresco...


Desayuno tempranito en la Abadía

A orillas de Étival


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