Mí ídolo súper famoso no es...

 ... una estrella del cine o de la música que vive en Los Ángeles, ni un deportista de las grandes ligas con el cuerpo perfecto.

Es un cincuentón, tranquilo y un poco desgarbado, pero con la huerta perfecta. Y acento inglés, que no es poca cosa.

El tema es que a veces imagino que soy como Charles Dowding, que tengo una huerta preciosa y que me gano la vida ayudando a la gente a tener una igual. Algunos días a la semana hacemos pan con Sabri, un pan tan rico que hay lista de espera para comprarlo. En verano, nos vamos de vacaciones a un lugar súper lindo como el Jura, y en invierno, me voy a visitar a la familia y amigues en Argentina y tomo mate sin parar y no duermo durante toda mi estadía.

Con muchos otros condimentos más, por supuesto, porque soñar no cuesta nada, pero en reglas generales esa sería mi vida ideal (y sospecho que la de Sabri también, excepto por lo de tomar mate sin parar y no dormir).

No podemos decir que no tomamos decisiones para alcanzarla. Por ejemplo, estamos a punto de confirmar la compra de un horno para el pan. Un horno circular, movible, a leña pero de fuego indirecto, como el que utilizan en Francia la mayoría de los campesinos que hacen pan. Una pequeña-gran inversión para poder empezar a vender.

El tema de la huerta, bueno, no sé si llegaré a ser Charles Dowding, pero en principio, ya compré el dominio y el hosting para el blog por un año, que va a ser el período de prueba para el proyecto. Digamos que la idea es que sea un blog más "profesional" que éste. Pienso durante este primer año dejar un registro de cómo va avanzando la huerta y esperar poder mantenerla en condiciones a lo largo del verano. En principio, el objetivo es compartir y con el tiempo motivar a mucha gente a que se pongan las pilas y se animen a producir sus propios alimentos y así seguir llenando el mundo de huertas, y de pequeños panaderos (otro sueño, pero para el mundo, no para mí). 

Mi problema es que sufro de lo que llaman "síndrome del impostor". Para quien no lo conozca, es como una sensación de fraude, de que las personas se van a dar cuenta de que no tenes idea de lo que estás hablando. Por ejemplo: una persona que estudia producción vegetal, que se interesa y trabajó en el tema, que le gusta planear huertas y que logró lindas cosechas en el jardín de su casa, pero que cuando alguien le pide consejos sobre el tema le parece que no tiene ninguna autoridad para decir cómo se cultiva una lechuga. Aunque haya estudiado, trabajado y cultivado ella misma lechugas. Bueno, se darán cuenta de que la del ejemplo soy yo.

El conocimiento es tan infinito que no siento que saber una parte me dé mucha credibilidad, porque por supuesto, no lo sé todo. Supongo que tiene que ver con la frase que dijo no sé quien "cuanto más aprendo más cuenta me doy de que no sé nada" (busqué en internet y no me queda claro, así que si no lo dijo nadie, lo digo yo).

Más allá de analizar de donde viene toda esta inseguridad, si es perfeccionismo o falta de confianza, podrán imaginar que ante este sentimiento la idea de hacer un blog y que los demás lo vean me causa bastante impresión. 

Y sin embargo, ayudar a otros era mi primera intención cuando empecé la tecnicatura, me imaginaba muy bien planificando huertas y modelos de producción para alguien más, sean productores o particulares. Y no soy tonta, cada vez que la gente me pregunta algo sobre las plantas (y me preguntan bastante), me doy cuenta de que sé muchas cosas que ellos no y que necesitan mi ayuda. Tengo las herramientas para responder, aunque sienta que no tengo autoridad para hacerlo.

Supongo que hacer el blog me permite a la vez ganar confianza, experiencia y empezar a compartir lo que hago. Y la verdad que tengo que tener muchas ganas de alcanzarlo para hacer lo que estoy haciendo. Porque no es lo mismo este blog "Pisando Nubes", gratuito, sencillo, sin más aspiraciones que articular un párrafo con sentido y que sea agradable de leer (de hecho, me agarra de nuevo el síndrome del impostor así que les pido disculpas si aburro con tanta reflexión). En fin, no es lo mismo éste que EL nuevo blog, por el que pagué un nombre y un espacio en la web, al que tengo que diseñar desde cero y que desde hace una semana me tiene con la cabeza quemada por la cantidad de cosas que hay para configurar y encima nunca queda como yo quiero. 

Por momentos me dan ganas de darme por vencida aún sin haber empezado pero como este año es el de los desafíos y me propuse hacer el blog y registrar todo, no quiero fallarme a mí misma y además ahora lo dejo escrito acá, para que si no lo hago sean ustedes los que me pregunten "¿y? ¿y? ¿dónde está el blog de la huerta?"

Está bueno lo de ponerse un límite de tiempo determinado para hacer algo, si digo que este año me propongo hacer esto, y puedo decir que me esforcé lo suficiente, siempre habrá algo positivo que sacar de la experiencia, aún si no se alcanzan los objetivos esperados y al año siguiente habrá nuevos proyectos y nuevas motivaciones de las que ocuparse. 

Así que lo confirmo, el primer día de marzo compartiré lo que sea que haya logrado hasta el momento, aunque me parezca feo, aburrido, sin contenido, demasiado simple o demasiado cargado, en fin, como sea, ya está empezado así que solo queda avanzar de a poco. 

Dato de color: Tengo mucha suerte, porque no todo el mundo puede decir que pasó un día con su ídolo famoso, pero yo sí. Pero quizás sea una historia para contar en otra publicación...

 

Comentarios

Entradas populares de este blog

Le pays fait son jardin

Malena

Es primavera