Desafío 30 días de FEBRERO - Levantarme a las 5 am todos los días

La verdad que esto de los desafíos mensuales me enganchó. Y ya que empecé el primero en enero, ¿por qué no proponerme uno para cada mes del año? 

Como ya dije, empiezo a trabajar en abril, todavía me quedan dos meses para seguir experimentado, si no me sale antes algún trabajo temporal. Mi idea es tener ya una rutina cuando comience a trabajar, así será más fácil adaptarme y poder seguir probando algunas cosas nuevas.

Yendo al tema que me ocupa hoy, lo de levantarme a las 5 am tiene varias razones que voy a explicar y tengo algunos objetivos también que alcanzar.

 

¿Al que madruga Dios lo ayuda?

Anticuada motivación para salir de la cama, se nota que cada vez tiene menos seguidores el pobre porque levantarse temprano es cada vez más difícil, aunque en realidad lo complicado no es eso, sino no acostarse tarde. Cuando no había luz ni netflix para entretenernos, la gente dormía mas y mejor sin tener que sentir un sacrificio el despertarse a las 7 de la mañana. Pero en los tiempos que corren dormirse antes de las 10 pm puede parecer una locura. Yo admito que en Argentina sería difícil, allá tenemos un ritmo completamente distinto y a esa hora hay gente que todavía esta cenando...

A mí no me gusta levantarme tarde, me da la sensación de que perdí la mitad del día y el ritmo de confinamiento que tenemos ahora ayuda a forzar un poco más las cosas (actualmente en Francia ni siquiera se puede salir de casa después de las 6 pm).

Me costó un poco acostumbrarme al ritmo francés, dormir más de noche, sin siesta, y creo que ese desarreglo no ayudó a mis problemas de insomnio. Así que hace ahora varias semanas que estoy probando lo de levantarme temprano. Claramente, respetar un horario para empezar el día ayuda a tener sueño también a la misma hora. De esta manera, duermo mejor de noche y encima, aprovecho las mañanas. 

 

Levantarse a las 7 ya es temprano, ¿por qué a las 5?

Algo que empecé a hacer este año es escribir y pensar en proyectos de manera diaria, es mi trabajo de desempleada. El problema es que es una actividad que demanda mucha energía y que motiva enormemente mi cerebro, y si lo hacía por la noche, estaba tan entusiasmada por las cosas que pasaban en mi cabeza que era difícil desconectar y no me podía dormir. 

Sabri también tenía interés en aprovechar las horas de la mañana antes de ir a trabajar, así que siguiendo su ejemplo, empecé de a poco a probar en levantarme cada vez más temprano, así, antes incluso de desayunar, me instauré una rutina de ejercicio-ducha-CODE-escritura que empezó a gustarme cada vez más. La rutina de ejercicios es muy simple y no me lleva más de quince minutos, es solo para despertar un poco el cuerpo. Pasar el examen del CODE (la prueba teórica del examen de conducir francés) es uno de mis objetivos de este año y hacerlo a primera hora del día me ayuda a no procrastinarlo y dedicarle otros 20 minutos cada mañana. 

Después me queda la escritura, que me demanda mucha energía a una hora en que aún es de noche y no se puede hacer mucho más, todo parece más tranquilo y totalmente apto para dedicarme a ello. Normalmente desayunaba a las 8 pero como Sabri vuelve más tarde del trabajo y la espero para el almuerzo, desayuno cuando me da hambre de verdad, a eso de las 9/10. Lo que me deja en estos días de invierno muchas horas para escribir y para planificar proyectos. Por lo menos hasta las 8 no me dedico a nada más que a eso. Cuando mi concentración empieza a bajar, es hora de desayunar.

Después del desayuno, afuera ya hay suficiente luz y temperatura como para que den ganas de salir y ocuparse con el jardín, salir a caminar o visitar gente (si no llovizna constantemente, como muchos días de la última semana).

Después de la almuer-cena solo queda empezar a relajar, a eso de las 9 o 9.30 estamos en la cama y no me cuesta nada dormirme.

Ya sé que este ritmo es bastante invernal y relajado y que quizás tenga que cambiarlo en los meses de verano, pero por ahora me funciona muy bien así.

 

Planteo del desafío

Okei, me encanta levantarme temprano y todo eso, pero si digo que va a ser un desafío es porque hay un problema. El tema es que como no tengo que levantarme a una hora precisa, como para ir a trabajar, me cuesta salir de la cama apenas suena el despertador. Me quedo dando vueltas, a veces más de media hora, antes de poder hacerlo y no es práctico, porque una vez que lo empiezo a retardar llega el viernes y en vez de a las 5.15 me levanto a las 6.

Así que el desafío concreto va a ser: levantarme de la cama apenas suena el despertador a las 5 am.

Solo tengo el derecho de quedarme más tiempo si:

- es domingo (desde ahora el "día de remolonear")

- me dormí demasiado tarde por alguna razón extraordinaria. Sea insomnio (tengo que controlar mi nivel de consumo eventual de mate) o improbable encuentro social.


Manos a la obra

Así, sencillamente, queda planteado el desafío que aunque lo publique hoy lo empecé a implementar desde el 1 de febrero.

Ahora que abrí las puertas del blog me entra la duda de estar escribiendo cosas aburridísimas. Por supuesto a nadie le interesa saber a qué hora me despierto, pero bueno, a mí me sirve de alguna manera para comprometerme más a hacerlo. Y quizás haya gente a la que le motive para instaurar algún hábito que le gustaría adquirir.

De cualquier manera, comienza la cuenta regresiva, en un mes volveré con una conclusión sobre mi mes abundante en ayuda divina.

  

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