Libros : Primeras experiencias en francés
Mientras continúa, lo confieso, mi lectura ávida de los libros de Harry Potter (estoy terminando, de nuevo, el sexto), publico este resumen de los libros con los que empecé a leer en francés. Me parece una buena idea para dejar un registro de mi progreso. Y además, son todos muy recomendables.
Nuestra llegada a Francia fue un poco alborotada, mucho más de lo
que habíamos pensado. Tercera mudanza en 6 meses, un viaje
larguísimo, la emoción de despedirse de la familia y amigos, el
acostumbrarse al nuevo lugar y en el medio, la apendicitis de Sabri.
Cuestión,
nos encontramos después de todo eso en nuestra tranquila casita en el campo, y enseguida me di cuenta de
que no tenía nada en español para leer. En francés me resultaba imposible todavía, y quería poner el inglés en pausa, para poder centrarme en
aprender el nuevo idioma.
El primer domingo después de llegar fuimos al freeshop de Soulvache, a pocos kilómetros de casa. El freeshop es lo que sería en Argentina un estilo de Feria Americana, pero hay un poco de todo, ropa bastante, pero también artículos para el
hogar, juguetes para los nenes y libros. No hay intercambio de dinero, todo es gratis, la idea es que sea un lugar donde puedas llevar las cosas que están dando vueltas por la casa que nunca se usan y que están en buen estado y de la misma manera, puedas llevarte algo que te sea útil. Por supuesto, como en
una feria americana, hay cosas que nunca se lleva nadie, como los jeans patas de elefante, que cada vez que voy me parece que siempre están los mismos, pero igual, siempre se puede encontrar algo interesante para recuperar.
Con los libros es parecido, hay de todo.
Esa tarde, Sabri me señaló el rincón "¿No querés elegirte un libro?, quizás haya algo que te interese". Yo estaba de mal humor con respecto al tema.
Pensaba, "no tengo el nivel en francés para leer nada que me interese".
Miré los libros sin ganas, todo era demasiado complejo. Pero había
también novelas para niños y vi una que era de misterio. Cuando era
chica me encantaba la serie de "Los 3 del misterio", tenía tres y los
leí infinitas veces. El libro que tenía en las manos se parecía a esos.
Pensé "tengo el nivel de francés de un niño, tengo que leer cosas para
niños". Me lo llevé, no muy convencida.
Estuvo
abandonado varios días, hasta que empezó el confinamiento y las ganas de
leer se hicieron inevitables. "La villa du sommeil" (La casa del
sueño) resultó ser un libro no solo para niños, sino también malísimo,
mucho más malo que "Los 3 del misterio" (o quizás es que ya no tengo 12
años...). Al principio era difícil leerlo, por mi nivel de francés, y a
medida que avanzaba era cada vez más difícil por lo aburrido de la
escritura. Me esforcé mucho, mucho para terminarlo, me apliqué en anotarme el
vocabulario, incluso en leerlo en voz alta para practicar mi
pronunciación. Tardé varias semanas tortuosas en las que renegaba antes de
agarrarlo. Al final, un buen día, lo terminé y llegó la liberación. No sólo por poder
sacarme de encima a las hermanas Parker (las protagonistas niñas
detective) sino porque después de ellas, la lectura en francés ya no
tuvo mayores secretos para mí.
Supongo que al final siempre me acordaré de ellas, como de Peter, Lucy y Miranda (Los 3 del misterio #emoticoncorazon).
Leer
en francés empezó a ser finalmente un placer.
Seguí con dos novelas lindas y relativamente fáciles que me gustaron mucho
y me ayudaron a avanzar. El cuarto fue un libro bellísimo, digno de
recomendarse: "La mort du Roi Tsongor" (La muerte del Rey Tsongor) de
Laurent Gaudé. Por fin pude disfrutar de toda la belleza del idioma y
del vocabulario. Me encantó tanto el escritor, que más tarde leí dos libros más de él.
El siguiente gran placer fue
leer "Le testament français" (El testamento francés) de Andreï Makine.
Un libro que Malvi me había regalado hace un año pero que en ese momento
era imposible que lo pudiera leer (y lo había intentado...). De escritura más abstracta y
compleja, pero que te atrapa desde el primer minuto, este libro me dejó
totalmente encantada. Nostálgico, histórico y con un final excelente, al terminarlo no pude leer otra cosas
por varios días, atacada por lo que yo llamo "duelo literario".
Después de ese vinieron
dos desafíos, de dos clásicos existencialistas franceses: "La chute" (La caída) de Albert Camus, un
monólogo que me gustó mucho, lleno de humanidad, aunque por momentos se
me hacía largo y confuso, y "Les mots" (Las palabras) de Jean Paul
Sartre. Sin duda lo más difícil que leí. No es un libro filosófico en
sí, es una autobiografía de su infancia donde se ven las bases en las
que se formó esa personalidad tan particular. La verdad que me encantó,
aunque tardé mucho en leerlo y seguramente me perdí muchos detalles del
vocabulario tan complejo. Había palabras que ni siquiera las encontraba
en el diccionario. Me encantaría volver a leerlo cuando tenga más
experiencia.
Creo que con este libro de Sartre puedo decir que terminó mi primera etapa de aprendiz con la lectura en francés. Hasta ese libro todavía anotaba cada palabra que no conocía y todos los días repasaba el vocabulario. Hacerlo fue muy útil para progresar también en el expresión oral pero como todo, tiene un límite. Creo que cuando se lee en otro
idioma (y al mismo tiempo se aprende a vivir en ese idioma) enseguida se llega a un punto en el que los dos tipos de expresión se bifurcan, porque el lenguaje no es el mismo. Por supuesto, pasa lo mismo con la lengua madre. Leer me aporta muchísimo vocabulario pero hay libros, como
el de Sartre, que creo que podría decir que entenderlo todo no va a
aportar gran cosa a mi forma de hablar en francés. No deja de ser
hermoso y como amante de la literatura, me siento muy satisfecha de
poder disfrutarlo y en un futuro, lejano por ahora, me va a ser útil si quiero expresarme con el francés escrito.
Hasta acá llega la primera parte de mis experiencias y que sirva como prueba (y recordatorio, para mí) de que existe algo más allá de los libros del mago con la cicatriz en la frente.
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