La vuelta de la laguna

En estos días tranquilos de otoño intentamos mantenernos activas para que no nos gane el sillón y no quedarnos todo el día leyendo o mirando pelis, encerradas en casa.

Nuestro deporte durante el verano fue ir a nadar a la pileta. Cuando volvimos de vacaciones a mediados de septiembre lo intentamos de nuevo, pero contrario a lo que yo pensé, hay más gente en la pileta durante "el año" (de clases) que en en verano. Y encima en la que vamos cerraron la pileta exterior, lo que aumenta la cantidad de gente en la interior. La última vez que fuimos, un domingo por la mañana, estaba llena de niños que nadan sin sentido por cualquier lado, sin respetar los carriles, de madres que se quedan paradas hablando, pero en el agua, y te miran mal si tienen que moverse para que puedas entrar, y de nadadores super pro que si te pasan por al lado no tienen ninguna consideración en darte una patada o un golpe con la mano. Lo que debería ser un momento de disfrute y relajación se convierte en un sálvese quien pueda. Sumado a que hay que hacer 25 minutos en coche para llegar, es un poco frustrante.

No volvimos desde ese día y nos quedamos solo con la caminata. Está haciendo cada vez más frio, al tiempo que aumenta la humedad ambiente, y salir de casa por voluntad propia se convierte en una lucha interna entre colosos.

Casi todos los días caminamos por acá, hacemos la vuelta a la granja, justo debajo de casa. Es cortito pero nos hace sentir que nos movemos.

Y dos o tres veces por semana vamos a Martigné-Ferchaud y hacemos "le tour de l'étang" (la vuelta de la laguna). Martigné es donde está el camping en el que trabajé este verano y queda muy cerca de casa, a menos de 15 minutos en coche. 

En general dejamos el auto en el estacionamiento más cercano y nos ponemos en marcha. Nos encanta tener ese lugar para caminar, la vuelta es de 13 km, un buen esfuerzo y el paisaje es muy lindo y puede ir cambiando un poquito dependiendo del tramo. Por momentos estás en campo abierto, por momentos cruzas algún puentecito, por otros estás bajo los árboles en un pequeño bosque.

La peor parte es una en la que tenés que caminar al borde de la ruta y después pasar entre una empresa que está en una de las orillas. Cuando se hizo la represa en el rio que forma el lago, lo que ahora es un molino de harinas era una forja para el hierro (Ferchaud en francés es "hierro caliente"). No sé si aún utilizan la energía del lago para que funcione.

El molino está saliendo de la ciudad así que cuando lo dejás atrás al hacer la vuelta, empieza el trecho del camping y del espacio acondicionado para descender embarcaciones. Este es el lugar donde hay más gente, donde están los juegos para niños y las mesas y bancos para hacer pic-nics (en verano, por supuesto), junto con algunas parrillas, diminutas para un buen asado argentino. En esta zona siempre hay personas mayores paseando el perro y muchos niños que deben ser de alguna de las escuelas y que al parecer hacen paseos en kayac por la laguna (tienen mucha suerte...).

Pasada esa parte se vuelve a caminar al borde del campo y entre los árboles.   

Todo el tiempo se pueden escuchar los patos en la laguna, entre otros muchos pajaritos que están todo el tiempo dando vueltas sobre nuestras cabezas. Solo reconozco patos pero hay de diferentes colores y unas especies de garzas que impresionan por el tamaño.

Estoy entusiasmada por la cantidad de aves que se pueden ver y me frustra un poco no saber los nombres ni poder distinguirlas así que me compré un libro sobre aves de Europa, me va llegar esta semana. Vi que lo recomendaban en un blog sobre biología, parece que está muy bien y encima no demasiado caro y con envío gratis por BookDepository. Es en inglés, así que voy a tener que investigar aparte los nombres en francés y en español, así como traducir también el vocabulario (por ahora solo sé decir pico y pata en francés...) pero va a ser otro ejercicio para mejorar el idioma así que me viene bien.  

Hacer el tour de 10 km nos lleva dos horas o menos, a buen ritmo. A mí en la última parte los pies ya me empiezan a doler y no veo la hora de llegar. Pero después, una vez terminado el paseo, nos sentimos muy satisfechas.

La razón por la que me esfuerzo en hacer caminatas un poco más largas es que cuando nos fuimos de vacaciones me lastimé el cuello después de un paseo de dos horas con una mochila nueva, (aunque casi vacía). Ese día empecé con un dolor en la cabeza y en la cervical que tardó tres semanas en irse (con visita al hospital y al osteópata en el medio). No se me iba ni cuando estaba acostada y aumentaba después de las comidas y con el esfuerzo físico. Fue horrible. Lo peor fue que ensombreció unas vacaciones que por otro lado hubieran sido perfectas. Y me dije que me tenía que entrenar y no perder el ritmo para que no me vuelva a pasar. 

Así que ahora intento, aunque sea difícil, proponerme caminatas largas e irme acostumbrando de a poco a la nueva mochila. 

Intentaré hacer otro post sobre la laguna de Martigné, con fotos y quizás ir sumando otros sobre las caminatas que hacemos por acá y contar un poco más como funcionan, los franceses son muy aficionados a "les randonées" y se pueden hacer muchos paseos a pie, bici y hasta a caballo, todos muy bien señalizados y por lugares muy atractivos.

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